miércoles, 16 de octubre de 2013

Puentes distantes

De pie me miraba, con el sol en la cara la miraba. Nos mirábamos con recelo por el peso del silencio, mi mirada se posaba donde su piel se volvía cuenca, viendo de reojo su glóbulo ocular que se movía en círculos imperceptibles que seguían mis movimientos monótonos. Así estuvimos de pie y mirándonos. 

Los sonidos provenían de nuestro pasado cercano, ecos contextuales  que chocaban y nos envolvían.

Tenía recuerdos revoloteándome por el cabello, todos amontonados a nuestro alrededor pero no se atrevían a ponerse en medio de nosotras e interponerse en el puente invisible que nuestros ojos crearon donde las entradas y salidas se encontraban en las aberturas de iris.

De pie mirándonos, con las manos inquietas por no saber donde meterse, con las lenguas secas y los oídos sordos. Triste ventura de quien escribe su camino, más aún cuando tus decisiones te hacen situarte entre la prolongada incomodidad de no saber palabras en común, de fingir entender. Con el puente roto pero con las pupilas unidas finalmente, siempre unidas, de pie y mirándose.

Esperando siempre, el que alguna de las partes decidan moverse.

jueves, 27 de junio de 2013

Demasiado viejo para volver

Tengo entre diez y quince minutos de anticipación, cruzamos las facultades, sin hablar mucho.Tanta gente en las aceras universitarias, recuerdos acumulados me hacen cosquillas en la nuca.

Caminando entre los coches del estacionamiento, acercándome hacia el imponente edificio, las miradas comienzan a caer sobre mí, mi acompañante me aconseja caminar rápido o no tardarán en acosarme los pasantes. Algunos aventureros deciden abordarme, atento los escucho, declinando amablemente cualquier invitación de cualquier índole, les doy un apretón de mano invitándolos rápidamente, antes de que otros se acerquen y me retrasen más.

Faltando diez minutos para el cambio de clases, disfruto el camino despejado, mirando a los pequeños grupos de jóvenes en ardientes discusiones, entre cigarrillos y cafés. Mi compañero me dirige aunque pronto se da cuenta que sé la ruta mejor que él.

Llegando al salón de actos, un selecto grupo me aborda, deshacerme de ellos no se resolverá con un apretón de manos. Una persona con cara de burócrata me aborda, los demás se apartan por respeto y sobre todo porque el café y las galletas llegaron. La mujer sin muchos rodeos diplomáticos (aunque si muy adornados)me ofrece trabajo incluyendo oficina con vista al campus, desvío la respuesta deseando que no vuelva a surgir una proposición parecida, no de ella al menos.

A mitad de la conferencia, después de mi intervención, caigo en cuenta del mínimo público, probablemente los pasantes se quedan en la entrada, cazando. Pocas preguntas y muchos moños, qué fastidio.

Después de las fotos, salimos al jardín donde un té negro, tres cigarros y cientos de palabras pretenciosas hacen perdurar mi hastío. Cuando el grupo deja su morboso interés en mi, una  joven me da una agradable conversación, su interés laboral apenas se deja notar, intercambiamos correos y ella comienza hablar de grupos en tal y colectivos en cual, ese es mi oportunidad para retirarme.

Salgo de la facultad, pocas miradas me siguen, recuerdos acumulados me hacen cosquillas en la nuca.



miércoles, 5 de junio de 2013

Minuto 22

Cada año, ya sea antes o después, me da por escribir; esa fatal necesidad de catarsis al sopesar el tiempo transcurrido, notar las transformaciones y las permanencias.
Cae sobre mi espalda una alegre normalidad, un peso placentero al verme con la maldición de tener en la comisura de los labios una sonrisa y en la lengua un sabor diferente picante y agridulce.
Un año universitario de regularidades académicas y una creciente comodidad ingenua entre una comunidad que me sorprende en cada ocasión, revalorar las aulas, reencontrarse con las islas, disfrutar de la soledad bibliotecaria, encontrarse con el subcontinente que no conozco en persona,  caminar con mis crisis sin hundirme en ellas...dejar los puntos -aunque sean "y seguido"- acostumbrares a las comas y dos puntos.
Atreverse y fracasar me dio fantásticas consecuencias, conocer sobre mis sentidos el mundo fue más divertido que en la infancia, según el cliché.
Amistades se pusieron aprueba: unas fracasaron, algunas quedan en el recuerdo, otras son duras de roer: la silla no perdura si una pata se afloja. A veces es mejor una plática de cinco minutos que una relación de años, puede ser más cierta. Me di cuenta que soy capaz de dejar lo más valioso aunque duela, todo sea por caminar ligero pero siempre estará aquella amistad que muta, que enoja, que sonroja y que alegra -nunca dejarla ir-. Filomena se fue y la extraño, estrella fugaz con escamas.
La carne caliente aburre, decidí pasar hambre aunque la tentación terminaba por convencerme de dar un mordisco. Hubo un menú que rechacé y ahora pienso que me tardare en probar. Intente en rutas posibles que por caminar lento se llenaron de matorrales, mejor dar la vuelta antes de perderse, dicen por ahí-digo por aquí-.

Los chinos asimétricos se fueron, deje de ser objeto, soy sujeto de cabello corto e ideas largas, eso quiero suponer.

Los miedos siguen ahí, esperando aparecer cuando bajen mis defensas, aún no puedo dormir por las noches y las pesadillas aumentan, las arrugas aguardan - la primera cana fue descubierta-. La incertidumbre se convirtió en herramienta, la culpa empuje y la falta de aliento repentina un motivo, la admiración apareció en el corazón, el hígado esta aguantando y los pulmones aguantan otra fumada.
Algo que parecía pasajero rompió su boleto de regreso, se estableció y germinó, no sé para donde crezca, veo miradas sorprendidas porque aún no escapo, otras asumen y suspiran, a la mayoría le es indiferente, yo sigo en la audición para quedarme en el dúo.
Terror a enfrentarse a lo que más se quiere, cuando uno pronuncia las palabras que la definen, es posible que las miradas cambien y dos pares de ojos ignorantes se encuentran en la lista y yo sin poder hablar de lo que algunos sospechan.
Un pequeño recordatorio me devolvió de golpe a lo que tanto temí hace dos años, lo que me estampo la cara en el pavimento, a lo que tanto culpo de mis errores, una última (espero) advertencia, no sólo para mi. Deseo no volver a los pasillos desinfectados llenos de bacterias ajenas.

Llorar, gritar, estornudar, escuchar, levantar la mano, susurrar, suspirar, cerrar los ojos, decepcionarse, discutir, acariciar, insultar, insinuar, sudar, tragar, bostezar, cargar, menstruar, soñar, despertar...mi cuerpo sigue el camino, yo le indico las vueltas.

Un año que se vislumbraba bueno, terminó con mejores augurios, pese a que muchos días me sentía cayendo en la interminable madriguera del conejo blanco, por ahora me encuentro en el jardín de la reina, disfrutando de las rosas pintadas y me quedare ahí el tiempo que pueda, antes que me corten la cabeza.
  

jueves, 28 de marzo de 2013

Mi ...

Fuiste mi sorpresa desesperada, llegaste sin que lo pidiera, te instalaste sin una invitación. No, no lo pedí, no lo deseaba, fuiste a donde nadie quiere llegar, te quedaste aunque yo te mostré la ruta de salida. [siempre pude encaminarte, tampoco quería que te fueras]
Es fácil, no. Es cómodo, no ¿qué es? No sé.

Eres mi no sé, eres mis tres puntos suspensivos. Escucho ecos diciendo que eres lo mejor que me ha pasado, yo apenas lo estoy (com)probando. Qué no te deje ir, qué me quede a tu lado hasta que las raíces se pudran, basura.

Siento que sigo patrones, que viviré de nuevo como verdugo y algunos ecos te lo reafirman. Ellos saben de mi lo que saben de si mismos, pero prefieren definirme antes de verse en un espejo, palabras huecas para una piel sin carne.

Estas donde nadie quiso quedarse, donde el aire frío se cuela por los intestinos, donde la humedad se queda en los rincones, donde los codos se resecan y las llagas se expanden. No sé si estas cómoda, pero te instalaste: tu cepillo a lado de mi pasta.

Tengo mucho que ofrecerte, tengo mucho por compartirte, que lo quieras o necesites no es mi problema. Mentira, es mi problema. Al decidir quedarte, obtuve la obligación de cuidarte y me reviviste mi gran advertencia: todo lo que toco perece o al menos queda mal herida o al menos le quitó las ganas.

[Te quiero, no lo digo, no lo expreso pero lo siento. Tengo miedo porque al escribirlo ya lo dudo, no sé si lo primero o lo segundo o lo tercero. Mejor borrarlo, mejor dejarlo, mejor ignóralo.]

Como lees, soy un caos; como vez mis entrañas son puré; como sientes, me estoy renovando.
Entrégame una pequeña muerte, dame una razón para irme, para querer correr y verte de lejos, que den tan cerca todo parece grotesco, que de tan cerca no te encuentro.

No es cómodo, no es seguro, no es diferente, no se parece. Pero me quedo, esperando mi periscopio, esperando la tonada correcta, esperando que no leas y si lo haces, que sigas quedándote.
-Eterna crisis solucionada en principio y en final.

miércoles, 16 de enero de 2013

Ya no puede caminar, ya no puede caminar.

Escuche sus pasos mucho antes de que él se pudiera percatar de mi presencia. Lo vi en todo su esplendor, la luz que se filtraba por la ventana más cercana, le daba dureza a sus facciones, le engrosaba los labios y el brillo extra en sus ojos le daban una artificial atracción.

Estaba ahí parado, en el marco de la puerta, mirándome sin mirar, sentí una repentina necesidad por acercarme, por mostrarme desnuda ante él, pero el temor a lo desconocido me inmovilizo las piernas, me quede ahí, mirándolo con su sin mirar, un infinito cruce de miradas, esperando a que llegue el mensaje, cualquiera que sea.

El mensaje no llego, se metió en la habitación con una naturalidad acartonada, deshojo las ropas de su cuerpo con movimientos de reflejo, los dos estábamos en la misma habitación desnudos, mis muslos pedían abrirse a él, la sangre viajo de manera agolpada por mis venas, calentándome, a punto de ebullición.

Él notó el cambio de temperatura, sintiéndose más cómodo por aquella habitación abandonada. Lo vi caminar, balanceando su miembro, marcándole ritmo a mi corazón. De algún cajón, saco una toalla y entro al baño, dejo la puerta abierta para mi, quise pensar.

Camine en círculos, saboree el aroma de su ropa. Imagine que me acariciaba como a tantos otros que pasaron por cada rincón de su casa, imaginaba que me quería en sus bra..que me quería.

Me encontró acurrucada entre sus ropas, mire su sorpresa, su ira y su desprecio, sentí su violento caminar, lo sentí así, entre sus ropas.

El amor es de cualquiera, no de todos.

domingo, 6 de enero de 2013

Ojos que no ven, corazón que no siente

El día se vislumbraba nublado, por más que el sol luchara contra las pesadas nubes grises que se movían a parsimoniosamente en el cielo.

Isabel pasaba por una lavandería industrial, viendo hacia el cielo, con lavadoras pesadas exprimiendo toneladas de telas gruesas, con su exprimir y lavar como marco para sus oídos. Isabel tenía una fobia: el temor a que extraños la miraran a los ojos, por eso llevaba unas gafas oscuras a cualquier lado que fuera, intentaba salir siempre de día para no causar sospechas y si por alguna razón pisaba la calle de noche, fingía dolor de cabeza o se excusaba con alguna enfermedad de nombre ingenioso que causará malestar a quien le preguntara.

Siempre buscó trabajos en casa, donde pudiera desvestir su mirada. Vivía sola desde hace ocho meses, en un departamento amplio, donde la luz entraba sin reparo a cualquier rincón. Antes de esos ocho meses tuvo una pareja por dos años, la cual nunca estuvo de acuerdo con que no intentará tratar su fobia con algún especialista.

Jonas amaba a Isabel, amaba ser la única persona que la podía mirar a los ojos, mirarla por largas horas, sin que ella intentará buscar algo que impidiera el contacto cornea a cornea. Cuando estaban en casa buscaba incesantemente la mirada de Isabel y cuando estaban el calle le excitaba mentirle a extraños sobre la grave situación de su pareja o buscar entre la muchedumbre muchachas parecidas a Isabel y corroborar que ninguna tenía sus ojos o su mirar. Algunas peleas eran sobre el sexo, Isabel siempre cerraba los ojos al momento de llegar al orgasmo, lo que le impedía a Jonas ver sus pupilas dilatadas por el placer y le gritaba que era el único secreto entre los dos. Isabel incomoda buscaba sus lentes entre la riña, lo que hacia ganar cada batalla pues Jonas moriría si le perdiera la confianza visual que con tanto ahínco construyo.

Isabel disfrutaba ser observada por Jonas, que le hacía cosquillas sin tacto, que la entendía y que la mimaba comprándole unos lentes nuevos por semana, le encantaba que le siguiera el juego de mentirle a los demás, le encantaba entregarle sus ojos por entero, lo amaba...lo ama.

Jonas se fue una mañana, mientras Isabel dormía, saco sus pertenencias en una pequeña maleta anaranjada y dejo una nota en la mesita de la sala de estar, explicando que hace unas noches, cuando Isabel accedió y logró mantener abiertos los ojos durante el orgasmo, Jonas descubrió que su mirar era superficial, se encontró con una mujer frágil, enferma e insegura, se cansó de mentir y se cansó de buscarle las pupilas, de buscarse en ellas, de buscar acciones que le demostrarán que Isabel era feliz a su lado, se despidió, diciendo: "Ahora en adelante ya no buscare miradas, buscare sonidos y caricias. Te deseo encontrar a aquel o aquella que sea par en tu reflejo, no le temas a los ojos del mundo Isabel, pues no importa cuanto te cubras, el te desnuda la mirada.Hasta nunca niña de mis ojos".

Isabel comenzó a llorar y no paró por varias horas, la luz de la casa le pareció incómoda y comenzó a usar lentes todo el tiempo, afuera y adentro, sin Jonas la casa le parecía asquerosa, cada rincón le recordaba a él, a él buscando su mirar y ella feliz ocultándose, jugando a no verlo y observarlo con las manos, con los labios y con el recuerdo. No tuvo más que hacer y a las dos semanas regateó la casa, tomo un camión y busco otro lugar al cual no mirar.

Ahora esta sola, frente al computador, terminando su reporte atrasado, ahora estaba sola, esperando un paquete, estuvo sola por tres días más, hasta que el cartero tocó a su puerta avisándole que había llegado lo tan ansiado. Sostuvo la caja con miedo, cerró la puerta de su departamento, dejo sus lentes, se sentó de frente para abrir el paquete, dejando en el piso cachos desgarrados de carón pintado, unicel y plástico burbuja.

Comenzó a llorar, sonrió y se reflejó su felicidad en el espejo, lo abrazo pensando en Jonas, deseando que volviera y la viera, la viera de nuevo como ella ve su reflejo, deseó que el espejo no fuera tan frío y deseo que sus lágrimas limpiarán sus tristezas. Colgó el espejo en medio del comedor, en un pilar que sostenía la estructura edificada, lo colgó y se miró, se miró pensando que no se merecía esos ojos, se miró y sonrió. Decidió sacarse los ojos y mandárselos a Jonas, pues siempre le pertenecieron, se miró y sonrió, sabiendo que nunca haría tal cosa, que sus ojos es lo único que le recuerdan a él.

El sol, afuera, le estaba ganando la batalla a las nubes.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un ojo entre las cortinas

Las casas se construyen de una manera específica. De niña me imaginaba que las casas se encontraban de lado, así en vez del zaguán o la puerta, veíamos el techo y el patio de todas las casas, obviamente la imaginación le ganaba a cualquier ley de física...

Una casa normal, con un zaguán negro al frente que impedía a cualquier ojo ver el patio, una casa al centro de la calle, las casas que la rodeaban se encontraban adornadas; el día de la independencia se acercaba y todos se sentían unidos a un sentimiento no muy homogéneo. La casa al centro de la calle, contaba con una bandera escuálida  vieja y tristona en el techo, "la de toda la vida" cuchicheaban algunas vecinas al pasar.

Sus habitantes eran los fantasmas de una familia que pudo ser feliz y que ahora se conforman con quererse por convivencia. Se aparecían de noche, las luces de la casa permanecían prendidas hasta largas horas de la madrugada pues el sueño rara vez llegaba a tiempo, aunque al despuntar el día todos los integrantes se marchaban. Nadie sabía que pasaba en esa casa aunque no era una intriga constante; a cada vecino le surgía la duda cuando pasaban por aquel zaguán negro, olvidándose de todo aquello al dejarla atrás. Una pequeña duda morbosa que nunca invadió una conversación o reflexión alguna.

Así pues, los vecinos no metían sus narices en la vida de los habitantes del zaguán negro y ellos en aparente agradecimiento pasaban indiferentes a su lado, sin causar mayor estupor más que un "buenas noche, hola que tal" o una sonrisa sin miradas cuando se encontraban en la tienda o el mercado.

Una noche, se escuchó mucho movimiento, uno de los vecinos de la casa contigua y con acceso privilegiado a la vista interior de la casa, husmeó entre las cortinas -pensaba que todo era más interesante que ver a su hijo jugando vídeo juegos o a su esposa probándose un vestido dos tallas más chico-. Ya instalado observó que todas las luces estaban prendidas pero las sombras se concentraban en un cuarto de la sala de abajo, clavo su cara al vidrio para poder obtener una vista más cercana, forcejeo con sus ojos para que lograran traducir el contoneo de sombras.

Después de algunos minutos, el vecino pretendía el interés curioso, aburrido por no ver nada y sintiendo un poco de vergüenza ante su acto infantil, separó su nariz del vidrio calentado por su piel, cerro bien la cortina, pensando que con ese acto daría por terminado su pasatiempo. Quito de una orden a su hijo del sofá comprado a meses sin intereses y prendiendo su pantalla plana comprada en el "buen fin" del año pasado, con la intensión de olvidar cualquier cosa de la casa con zaguán negro.

Una lastima que el vecino desistiera pues una de las sombras que observaba salió al patio, caminando a tropiezos, dejando un camino de vomito hasta hacer una aparatosa caída, golpeando su cabeza en el piso de cemento. En ese momento las luces de abajo se apagaron al mismo tiempo. De la puerta de la cocina salió un perro mediando que fue directo al cuerpo, olfateándolo con ansiedad para después comer los rastros de comida adicionada con ácidos gastricos, que el joven cuerpo había dejado tras de sí.

Ahora me alegra que los patios no se vean de frente.

martes, 18 de diciembre de 2012

1156 (A)

Eres la razón hecha carne por la cual nunca he tenido pareja. Sólo al verte la gente comprende el porque busco relaciones nefastas, imposibles y destructivas. Eres mi constante recordatorio que me encuentro sola, que mi circunstancia es inimaginable y que vivo entre mascaras y mentiras para no entrar en el paraíso espasmódico de la locura.

No, no digas nada, cualquier palabra tuya será desbordante  cualquier acción de comprensión me hundirá más en depresión, sólo quería entender y lo he logrado. Eres a ti al que busco, tan enfermizo me parece que es la única razón plausible.

Lloro sin lagrimas, lloro a estómago quemado por el enojo de años, nací enojada, vivo en la decepción, la situación me ha golpeado el rostro que he quedado desfigurada, mi piel rasgada y entre brotes de sangre imaginaria, se retuerce pensando que alguna herida física sería mejor. Sigo, sigo caminando sin rumbo, alejándome de ti, acercándome a ti, inventando nuevos tus mucho más agradables que se destruyen ante la fragilidad de mi creatividad, lloro, lloro, lloro sin que el agua salina llene mis cuencas, lloro ante la idea de estar así, así como me encuentro, tantas lagrimas sin soltar ahogan mis pulmones.

La sed de mi cuerpo y el hambre de mi consciencia se explican desde ti, desde donde no puedo asirlas. Déjame llorar, déjame llorar, construir un puente del cual escapar, sólo quiero tranquilidad interna, sólo quiero la independencia, la decisión de abandonarte, de abandonarme, de escribir sin el tema recurrente para la evasión del trauma, déjame escribir de otra cosa, quiero pensar en otra cosa. 

Un nuevo lenguaje, con viejos significados, ya no sé que escribo o por qué, ya no sé donde estoy o si un día estuve, ya no sé de sentimientos superficiales que a los ojos de los demás serían punzantes. Para mi son somníferos. Siento, siento la nada y el silencio. Palabras hirientes entre mala sintaxis. 

Extraordinaria sensación, donde el adjetivo tiene connotaciones irritantes, arbitrarias y negativas. Soy patética ante la queja muda, ante el habla discordante y la acción descolorida...

No, no digas nada para así creer que me escuchas, para así creer que te lo he dicho, para así volverme a engañar y no entrar al paraíso espasmódico de la locura

domingo, 16 de diciembre de 2012

Platica en la mesa

-Estoy harta de que crean que no tengo sentimientos.-

-...-

-Replican de que no amo, que no he amado, que soy una mujer frívola, una mujer que le teme al compromiso y se encierra en placeres rápidos.-

-¿Y, no es así Ximena?

-...Tal vez-

-Deja de quejarte entonces y pásame la salsa...

-...-

-Odio que te pongas así a la hora de la comida, siempre repitiendo que "te vale madres la opinión de los demás" pura habaduría, eres igual que todos, débil y susceptible. Okay le tienes  miedo al compromiso, así como yo a la soledad o Pablo a salir de closet, deja de pensar que tus problemas sexuales son prioridad en la vida de los demás. Y pasa la salsa que mi  tortilla se enfría, gracias.-

-Nunca dije que sea lo más importante, ni para mi lo es...o bueno si lo es, tengo esta necesidad de llenarme de piel y carne, ya sé, ya sé, me desvié. No es en sí de lo que hablo, odio el que crean que tengo que acoplarme a su manera de ver las relaciones, el amor; yo amo por una noche, me pierdo entre el vapor de otro cuerpo, acaricio con toda dulzura y beso con más pasión de lo que muchos podrán lograr en una relación de cinco años, doy todo lo que soy en una noche.-

-Eso eres tú, en eso te defines, un  orgasmo enterpienado ¿neta? que pobre eres.-

-Jajaja y realmente crees que dos semanas de citas, un mes a mano sudada, seis meses de relativo buen sexo, un año de secretos que prefieres callar para no pelear te logran definir... eso es pobre.-

- Ash no comencemos, sabes que nosotras nunca estamos de acuerdo en las relaciones, hueva.-

-...-

-...-

-Lo que digo tiene una explicación Gina...-

-Te escucho pero recuerda que la comida dura una hora.- 

-Hace unas noches pude tener el mejor sexo de mi vida. Èl es todo lo que busco... lo que busco en la cama al menos, es directo, no pregunta, no habla, deja la boca para lo que debe ser, sus ojos no me miraron con ternura, sus caricias me calentaban, no me enamoraban. El silencio general prolongaba mi placer hacia un profundo orgasmo pero no quise seguir, es de las pocas veces que he dicho que no, lo sabes.-

-Lo sé te vas con cualquiera que te haga temblar un poco las piernas, aunque sepas que puedes terminar decepcionada.-

-Ay, me encantan los cuerpos y la mejor manera de clasificarlos es probarlos.-

-...-

-Mi cuerpo de tanto desearlo lo rechazó, de tanto esperar ese deleite le supo amargo, mi cuerpo no se arrepiente pero mi memoria me regresa a ese momento una y otra vez, como una tortura por la buena decisión  tomada.

-Nada de lo que te tortura puede ser bueno.-

-Ni tampoco puede serlo la eterna satisfacción o la perpetua estabilidad, el cuerpo se pudre entre tanta tranquilidad, necesita adrenalina y dolor. Un contraste que te sepa revivir.

-¿Te enamoraste?-

-Como siempre, como nunca.-

-La gente tiene razón, le tienes miedo al compromiso, aunque sea uno sexual.- 

-El miedo es mi contraste, uno demasiado aferrado para poder encontrar el equilibrio. Vamos, se nos hace tarde, hoy te toca la cuenta, no te hagas.Quiero buscarlo Gina pero sé que la oportunidad paso.-

-Es hombre, abre un poco más las piernas.-

*Se fueron dos chicas su piel quemaba al sol de la tarde, en la mesa dejaron una propina pobre y a los de la mesa de atrás con una leve sonrisa morbosa*

lunes, 10 de diciembre de 2012

Conversación vaginal

Ese incomprensible deseo de que me desees me hace desearte.

Hace mucho tiempo, tal vez muy poco, descubrí que mi vagina mandaba sobre cualquier decisión plenamente analizada. No era en cuestiones de verde o rojo, frío o recalentado, arriba o abajo, rápido o lento, lengua, dedos o labios, mi vagina confía en mi buen gusto para esos detalles.

No,no, mi vagina sabe en que momento entrometerse. El único defecto es que mi vagina se emociona muy pronto, no por ello digo que sea más ingenua o más sentimental, me refiero a que mi vagina tiene un proceso de enamoramientos mucho más rápido, se humedece muy rápido, cuando alguien le gusta lo hace saber y entonces me llena la cabeza de hormonas, sin consultarme hace que me sienta extrañamente atraída, ligeramente emocionada y con pequeñas dosis de felicidad sin comprender.

Mi vagina sabe en que momento entrometerse.Cuando no le hago caso, deja de humectar sus labios y se cierra ante cualquier intento de negociación  Hace desaparecer a las hormonas y el aroma de aquel(la) comienza a parecerme desagradable, con un humor burdo y terriblemente posesivo.Mi vagina es difícil de complacer, aunque cuando esta ansiosa puede llegar a sorprenderme la apertura de sus paramentos.

Hace mucho tiempo, tal vez  muy poco, descubrí que mi vagina mandaba. Deje que eligiera, así, si no funcionaba la decepción se quedaría entre mis piernas. No puedo decir que nos llevemos bien o mal, lo que pasa es que estamos en constante desacuerdo, excepto en esos breves momentos que las dos dejamos el mando y la piel nos une, pero antes de concluir, mi vagina se cierra, mi vagina tiene miedo de que eternamente alguien tome posesión de ella.

Mi vagina tiene la ultima palabra, mientras siga indiferente ante el gris de la población y creo que es la mejor decisión que he tomado en mucho tiempo. Prefiero la salud de mi vagina, aunque a veces quiero la felicidad de elección, sólo a veces.

Ese incomprensible deseo de que me desees me hace desearte. Y cuando me deseaste, yo ya deseaba otro deseo. 

sábado, 24 de noviembre de 2012

Ella para él, él sin ella.

Él abre la boca y su dolor choca en los lentes de ella, empañando su camino. 
Él sigue hablando, sigue hablando, muchas palabras caen pesadas al suelo, haciéndole cansado el andar.
Él no se detiene mas qué para respirar, él no se detiene y ella tiene que correr para mantenerse a su lado.
Él quiere llorar, no por ella, nunca por ella, siempre por él.
Él la observa de reojo, se da cuenta que lo sigue escuchando, él sonríe.
Él le besa el cuello hasta llegar a sus labios, para quedarse hinchado de saliva, ella se queda con labios cuarteados...

Las palabras de ella no se escuchan, se silencian por el dolor de él y entre sus palabras agónicas él se tapa las orejas, por si las dudas.
Otras palabras de él se adhieren a ella, mimetizandolas con su cuerpo, asumiéndolas propias.
Ella lo abraza, siente que le extrae el calor, intentan fundirse, él por las caderas, ella por la espalda. 
Ella le acaricia la mano, él la toma, él la toma sólo para aventarla después
Ella le ofrece su corazón pero al buscarlo, descubre que él lo tiene escondido en un bolsillo, que le da mordiscos, que casi se lo termina.
Ella lo mira fijamente, lo mira gesticular pero ya no lo escucha, ella sonríe.

Ella se va sin corazón y el no puede avanzar por el peso de su traumática palabrería.
Ella disfruta de la ligereza de sus piernas y la ausencia de su palpitar.

jueves, 8 de noviembre de 2012

El espejo no te saluda pero se despide

Una mujer de voluptuosas curvas y de carnes flácidas cierra la puerta de su cuarto, soltó la toalla de su cuerpo que tembló en oleadas rápidas, casi imperceptibles. Ahí quedó, desnuda y sola, el frío le quitó el deleite táctil que sus manos le proporcionaban en caricias... el frío y la vergüenza  que le causaba el reflejo de su cuerpo que no correspondió a sus fantasías.

Así, desnuda, sola y con frío, frente al espejo dio un suspiro y sin mucho cuidado prendió la radio.  Mete su sexo en tela de algodón teñido, encierra sus senos a dos varillas y tela sintética, abrochando el seguro por la espalda.

Ya escondido y apretados, el espejo no le era tan incomodo. Se peino, alació y acomodó su larga cabellera, humectó su cuerpo y rostro; sombreó, delineó y enchinó los ojos, un carmesí enmarcó hasta las comisuras y abrillantó sus labios. Mando un beso y se reflejo una sonrisa modesta. Desabrochó, abrió, metió,metió y subió el pantalón; introdujo sus brazos y acomodó las mangas de la playera roja: entalcó sus pies, calentándolos con un par de calcetines para guardarlos en botas cafés de piel sintética.

Terminó de acomodar y planchar con sus manos su ropa ya puesta, caminó  un poco para dirigirse al espejo, suspiró mecánicamente, como casi todo su actuar anterior. Así vestida, sola y de pie se miró y la luz que reboto a sus corneas le mandó una imagen sonriente, feliz y satisfecha, aunque se encontró seria, algo aburrida y muy desesperada, frustrada.

Tomó su mochila y la bolsa de plástico que estaba en el suelo, está ultima la abrió para meter un paraguas moteado y un abrigo viejo. Envolvió su cuello con una bufanda gruesa y de color gris.

Apagó la radio que nunca escucho, abrió la puerta, se alejó una chica de voluptuosas curvas y aprisionadas carnes, dejando a la mujer que fue cuando abrió la puerta. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Aprende Lucía

Cuando descubrió el poder,
el nosotros desapareció,
emergió el yo, ahogando a Lucía.

Se percato ya muy tarde, 
la grandeza individual la atrapo,
su respiración se corto,al verse desaparecer 
por una personalidad opaca
y alcanzo a mascullar, entre sus dientes transparentes.
¡Por la culpa de ustedes!

Lucía se transformo en ellos,
ajena en cuerpo propio,
se fue perdiendo al buscarse,
al buscarse en varios tú 
hasta no ser nada.

Ahí en la nada soltó el poder, 
perdiéndose el poder 
en la nada que cubría a Lucía.
Se liberó, viéndose completa de nuevo.
Disculpó con ustedes
y quedándose sin vos,  
pero,
descubrió su voz, que le dio el poder.  
Cuando descubrió el poder,
el nosotros desapareció,
emergió el yo, ahogando a Lucía...


Ciento veintitrés besos en espera 2x1

Un beso, sólo un beso, ese fluir de sabores puede significar la perdición en una pasión desenfrenada, sumirnos en el meloso arte del romance, o, una triste escena de calentura momentánea, un placer insignificante que llega al olvido tan rápido como las manos curiosas que recorrieron los pliegues de piel bajo la ropa en espera de ese semi-orgasmo opaco. Los segundos son más frecuentes, besos de pasión alcohólica que se desaparece cuando la moral empuja a la cruda, labios cuarteados sabor nicotina que te hacen más doloroso el recuerdo de aquellos que sacaron chispas, de aquellos de electrifican el cuerpo pese a su larga ausencia, pese a que quizás algunos nacieron de varios sorbos.

Me declaro culpable de esos besos sin chiste pero imprescindibles en mi vida, cansada de necesitarlos, harta de que se quede el aroma de don nadie impregnado en la piel, de convertirme en la sin nombre para tantos ajenos, con la misma emoción que despertarse un lunes, como el mismo recuerdo de la triste comida de la cafetería un día cualquiera.

Un beso, sólo un beso, de aquel que se enganche a mis labios, de aquella a la que no me de asco el calor de su aliento sino que me nutra y que antes del despegue me haga pedir más, más hasta un tiempo indefinido, entre mañana y ayer, un beso, sólo un beso que me haga explotar y al reconstruirme siga ahí, un beso, más que un beso, quiero un cuerpo y una mente que se coordine para transmitirme nuestro nada y nuestro todo entre dientes,

Decido quedarme con la ausencia de los besos ya dados, a seguir así, con la máscara que el labial encarna y que la menta diluye. Lo decido aunque mis labios se deshagan y supliquen estar entre extraños, entre el tacto fácil, entre ideas de erótica barata... a quien engaño, al primero que se cruce en mi camino le comeré los labios con vehemencia, a la segunda la haré aullar para lamerle el cuello y cada hendidura de piel rosada, así la segunda y el tercero, así el decimosexto y que mejor si son dos en una noche y que mejor si no se su nombre y sería excelente no volver a ver ese rostro que por un momento me hicieron sonreír sin ganas. 


Y mis labios se quedaran a la espera,
                                                                 envejeciendo o madurando,
                                                                 pudriéndose o renaciendo, 
                                                                 labios enviciados y vaciados.
  
Y tus labios se quedarán sin color ante la presión de no encontrarte en los míos
y nuestros labios lloraran en otros,
andaremos en caminos equivocados,
ante una suplica que no nos pertenece.

Y mis labios se quedaran absortos 
ante los errores que se juntan más allá de sus amígdalas, 
y mis labios se quedarán sin los tuyos
y tus labios extrañaran al que no conocen
y mis labios morirán secos 
                                               al no poder pronunciar tu nombre.

Tristes labios, que soportan las palabras de desgano,
tristes labios,
tristes labios... 
....tristes labios que no quedan satisfechos ante el oscuro 'cual sea'

Nuestros labios con la esperanza de juntarse aunque sea en las comisuras
donde la fantasía de encontrarnos nace moribunda. 



miércoles, 24 de octubre de 2012

Jorch en metro constitución (fragmento)

Despierto, a medias. Me duele el cuerpo y mi aliento apesta... afuera los pájaros cantan y los coches pasan sin percatarse de mi monumental cruda. Despertó mi mente, a medias, mi cuerpo muy al contrario se niega, se niega a los achaques que el alcohol, el cigarro y demás drogas le causaron, se niega a respetarme pues seguramente la dignidad quedo inconsciente desde el primer sorbo, del primer baile, la primera ida al baño, las primeras conversaciones, lo primeros besos y la primera fumada de ayer.

Un poco más allá distingo una cabeza, Jorge al que todos llaman "Jorch" se mueve sobre las cobijas, luchando para no despertar. No sé que hora es y por el momento prefiero no preocuparme por eso, sube el dueño de la casa, diciendo que esta listo el desayuno, Jorch despierta, sus ojos hinchados,  inyectados en sangre es mi reflejo: ¿Tan mal me veo? Para nuestro triste destino los huevos están crudos, fríos y sinsabor, Jorch aguanta el asco y hace a un lado el plato, yo, con esa hambre apenas descubierta me atraganto para no saborearlo. 

Un pequeño televisor sintoniza a papá soltero en el canal 9, los tres semi acostados en un sillón lo vemos sin ganas aunque intrigados nos cuestionamos la popularidad ochentera de aquella serie mexicana. Después de tres capítulos hago la pregunta incomoda ¿Qué hora es? El dueño de la casa responde: las dos quince, salto del sillón, buscando mi celular, no era cierto... ya eran las dos treinta y cinco. Nos despedimos con prisas y sin risas.

Jorch y yo, ya afuera del acorazado (así le llamaban a la casa) nos damos cuenta que no tenemos ni un peso para regresar a nuestras casas,  nos dirigimos al metro constitución con cierta esperanza de que algún poli bondadoso deje pasar a dos jóvenes empobrecidos por la fiesta, obviamente el hombre se limita a vernos con burlesco poder, dándonos una contundente negativa, en el paradero abajo del metro, vislumbramos nuestras posibilidades: 
  1. Caminar hasta mi casa y prestarle varo a Jorch, la cual fue descartada de inmediato no sin antes hacer ciertas burlas a nuestra pésima condición física.
  2. Pedir a los transeúntes varo hasta alcanzar los tan anhelados seis pesos ( cuando dije que no teníamos dinero, hablaba muy enserio) esta propuesta gustó, pero yo no me atreví, ante el ilógico honor de mujer clase mediera hipócrita.
  3. Ir a casa de Marlen, amiga en común, sería caminar al menos veinte minutos de ida, sin la garantía de encontrarla en casa pero ahí podríamos lavarnos y desayunar algo más decente.
Iniciamos la marcha, no muy seguros de tomar el rumbo correcto, intentando recordar la dirección y maldiciendo el no tener crédito en alguno de los dos celulares. Durante el transcurso hablamos de banalidades y de lo podrida que estuvo la peda el día de ayer, rememorando y comparando otras noches de excesos y desvelos, calculando la tarea que nos absorbía (aunque no la hiciéramos) hablamos de las ofertas en el superama de alcohol y de nuestros odios en común. Ya algo más cerca, dije bromeando que nuestra situación era tan absurda que debería ser escrita, afirmamos y reímos sin muchas ganas ante lo real de esa idea...

-¿Sabes entre que calles está Lú?
-No, pero creo que ya estamos cerca ¿Por qué todas las casas están pintadas igual? Maldita sea

¡Llegamos! Después de algunas vueltas y confusiones, el gran zaguán negro nos paralizó por unos minutos, esperando que Mar estuviera en casa, además de imaginar la situación incomodamente chistosa que se presentaba, al final tocamos la puerta, cruzando los dedos....

viernes, 5 de octubre de 2012

Sin Nombre

-El miedo a la soledad y el miedo al dolor son lo que realmente mueve a las personas, el sexo y la política son sólo sus consecuencias, desvían la atención y nos dejan a medio soñar.- Germán echo nicotina tras gesticular su discurso.

-Has repetido eso palabra por palabra, cada noche y día desde que conocí tu desnudez, no has pensado que tal vez me quitas el ánimo de follarte de nuevo, si es eso, felicidades... lo estas logrando.-

Los dos cuerpos enmarañados en sábanas húmedas, una boca fumando, la otra bebiendo una cerveza, los ojos evitan encontrarse.

-Tú no podrías dejar de follarme.- Dijo Germán sonriendo.

-Tranquilo guapo, no tienes que temer, estamos igual de solos, el miedo nos mueve y nos une, desvía tu atención en unos días y búscame a medio soñar.

Se escucho la muerte de la colilla en el cenicero y los sorbos incómodos de labios cansados. El sol se filtraba entre las cortinas y daba una extraña textura a las piernas velludas de Germán, después de un rato soltó una carcajada acartonada y acaricio las ensombrecidas piernas de su compañera.

-Eres la mujer más agradable que conozco.-

-Debo ser la única mujer que conoces.- Su tono era opaco, fingió dormir pero la mano caliente de Germán buscaba una reacción en su entrepierna.

-Retrocede en tus impulsos, somos el obstáculo para que el otro sueñe o despierte, sabemos la verdad de nuestro infortunio, seguiremos en este cuarto, hasta que el tiempo se detenga, ese será nuestro infierno, una eternidad de sexo monótono, una eternidad de cerveza quemada, cigarros rancios y ácaros en la almohada. Retrocede tus impulsos porque yo consumí los míos. 

Germán selló sus labios para comenzar a abrir los de su compañera, ella termino su cerveza de un sorbo, aparto la mano de su compañero y en un movimiento se  balanceaba arriba de el, introduciendo su sexo.

Se follaron en silencios y rasguños, entre más se excitaban, el cigarro parecía resurgir de las cenizas, terminaron en sudor y alaridos, mientras la lata de cerveza se rellenaba, se enfriaba y cerraba en un acallado clic frente a un orgasmo teatralizado.


sábado, 8 de septiembre de 2012

Pasión inconclusa

Pasión inconclusa que de la cama no has salido, que de nuestros fluidos has cortado cualquier trascendencia. Busca entre el polvo, entre la desidia, entre lo que nunca nos dijimos y entre lo que aun no hemos pensado.

Sobre nuestros anonimatos susurra el desenfreno que nos ata, sobre nuestra soledad radica la interminable búsqueda, no por aquel, no por el otro a nuestro lado, sólo tal vez por la otra que esta en frente.

Estoy en el contigo en el tiempo quizás, estoy entre los destellos de tu torpeza al no quedarte en el conmigo, ni ayer ni mañana, ni boca abajo o bajo la boca, nuestro conectar será siempre en el precipicio de la incongruencia del vivir, no importa como o hasta cuando.

Entiérrate en el placer más vacío para encontrarme justo en medio, porque yo soy el vacío que te llena porque yo soy el hambre que te alimenta, porque yo soy por lo que te me escapas. Escúrrete entre mis curvas para absorberte, tose para expulsarme, déjame en un pañuelo sucio, en el cesto del baño, cierra la puerta pero no apagues la luz, que con el miedo a la oscuridad no tardaras en regresar.

Se que no me perteneces y no me dejas ser tuya, la libertad no se puede dar entre dos, es indivisible y eterna, donde un sólo lugar puede llegar a ser  un puente: el caos de nuestros sexos, que deviene en locura  y engaño de nuestras partes palpitantes. Locura y engaños que no nos dejan salir de la cama haciendo una perpetua búsqueda de nuestros cuerpos fantasmas, una reconstrucción de huesos, nervios y sangre, una reconstrucción viciada por lo que decimos sentir o lo que aun no pensamos.

Nada de lo que te escribo es verdad y aún si lo fuera no lo leerías y aún si lo leyeras no lo entenderías y aún si lo entendieras no te importaría o serías tan bestia que jamás te adjudicarías lo escrito o te harías la bestia para no confrontarme.

Conviértente en polvo y en desidia, déjame trascender bajo tus labios, deja que te toquen mis corneas y déjame vacía en medio del cuarto, con la pasión inconclusa.

lunes, 30 de julio de 2012

There's a crazy little place that I know / la venganza no cumplida

La orina oprimía mi vejiga, tuve que despegarme de aquella amena conversación alcohólica que no iba a ningún lado. Camine decidida al baño de mujeres, al fondo del bar, intentando no tambalear.Para varear, hay fila, dos amigas  de faldas cortas y grandes caderas arrojaban un olor agradable a marihuana, recargue mi espalda en la  fría loza blanca, a la espera de mi turno.

Mientras escuchaba de lo bien que folla un tal Michael, mis ganas por entrar al baño aumentaban, ellas queriendo meter y yo queriendo sacar, maldecía a la cerveza aunque sabía que me tomaría tres más, por lo menos.

Estoy de frente a la puerta del baño de hombres, donde veo entrar y salir, mientras yo sigo esperando, escucho como tortura, la gris vida sexual de dos chicas de veintidos años mientras mi bajo vientre se va abultando, como una pequeña bomba con cuenta regresiva a diez segundos.

Las chicas gritan un nombre, sus lenguas raspan su paladar, haciendo el ruido interpretable a un gato hambriento, pasan algunos segundos, un hombre corpulento, con las fosas rojas y los ojos desorbitados, aparece, no parece notarme hasta que, en un movimiento rápido y violento, su mano y brazo izquierdo golpean mi pecho, siento su palma apretada en uno de mis senos, para luego abrirse paso, no sin antes darme un guiño bizco y una sonrisa lujuriosa.

Dejo mi boca abierta ante la sorpresa, queriendo salir un insulto, un grito o un lamento, ante la imposibilidad de alguno: parpadee... 

Del bar retumba los primeros acordes de The Coasters "Down in Mexico" (http://www.youtube.com/watch?v=Kahp_kmOFzQ ) sentí la cara caliente y los puños apretados por la ira, el hombre me daba la espalda, balbuceando y escupiendo enormes gotas de saliva ♫ There's a crazy little place that I know ♫ le toque la espalda, giro lentamente, con su sonrisa lujuriosa,  lo pegue a la pared, para luego apretar su entrepierna, lo miré a los ojos, mientras retorcía la columna  de dolor ♫ I said "Tell me man, when does the fun begin?" ♫ acerque a mis labios a su oído poblado de un vello grueso color marrón, le mordí el lobulo y susurré: Yo no necesito enborrachame para conseguir un pene, yo no soy tan patética, ni estoy tan desesperadamente caliente, para buscar el mínimo  contacto ante la primera señal de estrógeno... los huevos no se obtienen, se gananIn Mexico...♫

Parpadee... la música se torno tranquila, me descubrí sola, parada junto al escusado, con la respiración agitada, con el puño apretado y las uñas destrozando mi palma, la embriaguez escapo de mi cuerpo, abrí la puerta temerosa, afuera nadie me esperaba, lave mis manos, camine hasta mi mesa, le sonreí a mi mejor amigo y alcé mi  brazo para pedir otra cerveza, las ganas de ir al baño regresaron.



miércoles, 25 de julio de 2012

Un final alternativo al cuento "mi vecino Andreé"

Después de lo sucedido con mi esposo, mi hija me visitaba con menos frecuencia, cuando lo hacía, su mirada era de desconcierto, nuestras conversaciones eran cortas y el ambiente se torno incomodo, prefería estar sola, perder mi consciencia en la cortina que separaba mi locura, escuchar el constante sonar de las maquinas que conservaban con vida a Andreé.

Los doctores no paraban de decir que estaba sanando, algo lento claro pero que no me desesperará, que en poco tiempo podría salir de aquí como nueva ¿Nueva? Viviría con medicamentos, mi calidad de vida no sería el optimo, por salvarme la vida me volvieron esclava. Me quitaron todo, me quité todo, la relación con mi hija no será la misma, se desmantelo mi hipócrita unión con mi esposo, descubrí a quien realmente le preocupo y la percepción sobre mi, sobre lo que quiero y lo que he logrado me ha llevado a una de mis más grandes decepciones  y depresiones. Sí, saldré como nueva, nunca dijeron que saldría mejor de lo que entre.

Entre mi tristeza y desesperación, comencé a hablarle a la cortina, la soledad es grande ante situaciones extremas y me conforme con el consuelo de oídos ensordecidos por la enfermedad. Libere todo lo que pude, hasta quedar sin palabras, al terminar sólo encontré la respuesta de una respiración artificial. Ya era de noche.

Quite la delgada sábana, que acobijaba mi cuerpo, arranque la bata blanca; mi única ropa, acaricie mis piernas, saboree los vellos que crecieron libres y salvajes, palpe con cuidado la gran herida de mi abdomen, sentí cada puntada, cada costra, cada hendidura, sostuve mis pechos caídos por el tiempo, recordando la firmeza olvidada y mis manos con tristeza los soltaron para volver a mis pernas, las acaricie hasta calentarlas, hasta moverlas. Con movimientos lentos logre sentarme y después de un rato estaba de pie en la ventana, dándole la espalda a la cortina que ocultaba mi locura,  la luz tenue de afuera sedujo a mi cuerpo maltrecho, respire hondo y al mismo tiempo gire mi cuerpo y camine.

A cada paso, mi cuerpo se sentía más ligero, a cada paso veía caer mi pasado, ningún error o acierto me acompañaban, al acercarme a la cortina que ocultaba mi locura, un espasmo eléctrico paralizo mi andar, un miedo conocido se transformo en vergüenza, sentí la desnudez de mi alma, baje mi cabeza  y alargue mis brazos y jale con los ojos cerrados y los parpados apretados.

Jale hasta quedarme sin cortina, los parpados explotaron y mis ojos se tardaron en acostumbrar a la luz. Vi sus ojos, unos ojos cristalinos, con expresión inquieta, los vi mirarme, los vi moverse de arriba abajo, los vi y me vi, vi mi cuerpo agónico, una silueta gastada, vi en esos ojos cristalinos la peor imagen, la verdadera. 

Apreté de nuevo mis papados y caí al suelo, un gemido salió de mi garganta y lagrimas quemaron mi rostro. 

domingo, 22 de julio de 2012

Pesadilla

¿No recordarlo? Con sólo cerrar los ojos las imágenes vuelven. Ya no quiero dormir...


Sin saber donde estoy, como llegue ahí o quien era la persona que estaba frente a mí. Una luz al que llame sol me deslumbraba, de la figura que tenia enfrente  únicamente percibí un tupido bigote. Tape mis oídos sin haber escuchado algo, la luz creció y me cegó ¿O cerré mis parpados? Antes de darme de cuenta que veía de nuevo, esos grandes ojos  violetas estaban violentamente cerca, se alejo unos pasos y levanto un brazo, colocando a la altura de mi rostro el auricular de un teléfono análogo, recorrí con los ojos la gran extensión del cable que se distinguía del cuarto oscuro.


Nos quedamos así por largo rato, de pie, donde el silencio y el negro  se extendían abismalmente. Cogí  el auricular y lo puse sobre mi oreja izquierda, entre la estática se escuchó:






-De mi olor te cubrire con permiso o sin el, mi sexo se convertirá en mi única arma.- de la estática paso al sonido del cuelgue. 

Sentí el bigote moviéndose por mis pómulos, su maloliente saliva mezclándose con mi sudor, sus dientes pellizcando mi piel, su respiración calentando mi carne  y su brazo apretando mi cuello.

Círculos de luz se encendieron por todo el cuarto, parecía interminable, pequeñas mariposas revoloteaban, apareciendo y desapareciendo de las luces, viajando ligeras. Extrañas mariposas cafés con abultados cuerpos con singulares antenas, unas cuantas comenzaron a acercarse, bailando de manera torpe y grotesca ¿Mariposas? ¿MARIPOSAS?



Deje de forcejear, quede atrapada por aquel mostacho lujurioso y con los bailarines de alcantarilla a mi alrededor.

Quizás no hay un típico monstruo: un cuerpo sin forma, de colores opacos, grandes mandíbulas con enormes grupos de filosos dientes con hilos de baba saliendo de sus labios, mirada vacía de cazador y garras astilladas y manchadas de sangre. No, mi miedo es más humano, más tangible, eso es lo aterrador.