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miércoles, 5 de junio de 2013

Minuto 22

Cada año, ya sea antes o después, me da por escribir; esa fatal necesidad de catarsis al sopesar el tiempo transcurrido, notar las transformaciones y las permanencias.
Cae sobre mi espalda una alegre normalidad, un peso placentero al verme con la maldición de tener en la comisura de los labios una sonrisa y en la lengua un sabor diferente picante y agridulce.
Un año universitario de regularidades académicas y una creciente comodidad ingenua entre una comunidad que me sorprende en cada ocasión, revalorar las aulas, reencontrarse con las islas, disfrutar de la soledad bibliotecaria, encontrarse con el subcontinente que no conozco en persona,  caminar con mis crisis sin hundirme en ellas...dejar los puntos -aunque sean "y seguido"- acostumbrares a las comas y dos puntos.
Atreverse y fracasar me dio fantásticas consecuencias, conocer sobre mis sentidos el mundo fue más divertido que en la infancia, según el cliché.
Amistades se pusieron aprueba: unas fracasaron, algunas quedan en el recuerdo, otras son duras de roer: la silla no perdura si una pata se afloja. A veces es mejor una plática de cinco minutos que una relación de años, puede ser más cierta. Me di cuenta que soy capaz de dejar lo más valioso aunque duela, todo sea por caminar ligero pero siempre estará aquella amistad que muta, que enoja, que sonroja y que alegra -nunca dejarla ir-. Filomena se fue y la extraño, estrella fugaz con escamas.
La carne caliente aburre, decidí pasar hambre aunque la tentación terminaba por convencerme de dar un mordisco. Hubo un menú que rechacé y ahora pienso que me tardare en probar. Intente en rutas posibles que por caminar lento se llenaron de matorrales, mejor dar la vuelta antes de perderse, dicen por ahí-digo por aquí-.

Los chinos asimétricos se fueron, deje de ser objeto, soy sujeto de cabello corto e ideas largas, eso quiero suponer.

Los miedos siguen ahí, esperando aparecer cuando bajen mis defensas, aún no puedo dormir por las noches y las pesadillas aumentan, las arrugas aguardan - la primera cana fue descubierta-. La incertidumbre se convirtió en herramienta, la culpa empuje y la falta de aliento repentina un motivo, la admiración apareció en el corazón, el hígado esta aguantando y los pulmones aguantan otra fumada.
Algo que parecía pasajero rompió su boleto de regreso, se estableció y germinó, no sé para donde crezca, veo miradas sorprendidas porque aún no escapo, otras asumen y suspiran, a la mayoría le es indiferente, yo sigo en la audición para quedarme en el dúo.
Terror a enfrentarse a lo que más se quiere, cuando uno pronuncia las palabras que la definen, es posible que las miradas cambien y dos pares de ojos ignorantes se encuentran en la lista y yo sin poder hablar de lo que algunos sospechan.
Un pequeño recordatorio me devolvió de golpe a lo que tanto temí hace dos años, lo que me estampo la cara en el pavimento, a lo que tanto culpo de mis errores, una última (espero) advertencia, no sólo para mi. Deseo no volver a los pasillos desinfectados llenos de bacterias ajenas.

Llorar, gritar, estornudar, escuchar, levantar la mano, susurrar, suspirar, cerrar los ojos, decepcionarse, discutir, acariciar, insultar, insinuar, sudar, tragar, bostezar, cargar, menstruar, soñar, despertar...mi cuerpo sigue el camino, yo le indico las vueltas.

Un año que se vislumbraba bueno, terminó con mejores augurios, pese a que muchos días me sentía cayendo en la interminable madriguera del conejo blanco, por ahora me encuentro en el jardín de la reina, disfrutando de las rosas pintadas y me quedare ahí el tiempo que pueda, antes que me corten la cabeza.
  

viernes, 11 de noviembre de 2011

La nada llena mi todo



¿ Cómo poder explicar lo que siento?
Despertarte de una mala noche de borrachera con la peor resaca. No
Pisar excremento de perro, descalzo. No


Es una herida que esta formándose desde hace algunos años, es un vacío, una llama que aveces se desborda. Puedo decir que después del tiempo transcurrido ya me he acostumbrado, quizás me crean si les digo cuando les digo que no hay lagrimas negadas de vez en cuando, tal vez sea cierto que ya lo he superado, tal vez.


 Es algo que no puede decirse, ¿Qué pueden decirme? Palabras consolantes, algunas con cariño otras con indiferencia, como sea, ninguna será de ayuda.


Que raro sentimiento es aquel que está en futuro.


Se que no es normal extrañar a alguien que aun no se ha ido. Querer llorar cada vez que estas frente a ese cuerpo. ¡Cuanta dependencia!  Puedo sobrevivir fácilmente de tantas personas, aunque las ame, me digo fuerte por no extrañar.


Ahora deseo un  tabaco, quizás dos. Ahora necesito motivación, los motivos están enflaquecidos, agonizantes, agobiantes. Se que no puedo quedarme en cama, no bañarme,no besar, no abrazar, no sentir no comer, no dormir, no soñar, no respirar, no moverme, no vivir; pero cuanto lo añoro.


No son falsas mis risas, son reales mis ganas. Me imagino como un péndulo, la inercia me lleva a seguir, no quiero pero me dejo llevar.


El miedo esta en intervalos, pero vivirlo es constante

lunes, 1 de agosto de 2011

Hola, me llamo _____.


No soy blanca, ni afrodescendiente, ni indígena o asiática, podría entrar en la categoría de mestiza. No creo en el islam o budismo, aunque crecí en un seno católico, Dios me vale un pito. Los cristianos me dan dolor de cabeza y otras sectas, me dan miedo.

No le voy al América o a las chivas, ver a once jugadores persiguiendo a un balón no produce en mi gran euforia. Tampoco el baloncesto ni una carrera de cien metros; aunque disfruto las carreras en hielo, ese mover de glúteos me hipnotiza.

Me aburren las películas de acción y las de terror me da risa; los melodramas pueden hacerme enternecer y si hay mucha violencia, no puedo cerrar los ojos. Si estoy en mi casa, no me gustan que las películas tengan comerciales y en el cine extraño el medio tiempo.
A veces trago, como si no hubiera un mañana: odio el pimiento, el apio y la pancita. Por lo único que voy a algunas reuniones familiares, es por la comida ¿Algunas? Hay olores que me recuerdan a mi infancia, como el de quemado, mi hermana hacía al principio mal de comer. El pan puede ser mi perdición o la única opción de alimentación en una casa desprovista de más comida.

No me agrada limpiar mi casa, pero hasta yo tengo un límite en el caos. No me baño, a menos que salga y si de mí dependiera, no me cepillaría el cabello. Me obsesiono con las manos limpias y con la suavidad de las mismas, quizás no sean muy hábiles, pero  acariciarlas con mis labios, podría ser mi peor obsesión.

Detesto las matemáticas, pero el número 8 es mi preferido. Quisiera entender el tiempo, pero no medirlo. Tengo alma de humanista, pero estomago de científico. Las ingenierías me son inútiles, aunque sé que sin ellas no viviría llena de comodidades.

La música me llena, pero no se ni un maldito acorde, a veces pienso mi vida como una ópera, la gorda aun no sale a cantar, que siga la función.

No me gusta el sexo tan explicito, pero creo ser sádica, el dolor puede llevarme a encontrar un placer extraño, me llena ver el dolor de mi pareja, no excesos claro. No discrimino entre hombre o mujer, pero si lo hago ya en los detalles de cada persona. El orgasmo entra de muchas maneras, aun busco el que sea en espiral.

No soy moralista o eso intento al menos, no sé bailar, no me gustan los antros, ni el ruido excesivo, no canto bien, no pinto bien y escribir, sé que puedo hacerlo mejor.


No soy alcohólica, pero me encanta el tabaco, no soy flexible, pero puedo moverme lo suficiente;  no soy corrupta, pero digo muchas mentiras.


Me han amado, pero ahora me pregunto si yo un día lo haré.



                               No sé quién soy, pero sé que no soy.