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lunes, 3 de octubre de 2011

Miedo, yo no puedo.

Odio sentir tu amor, me mueve, me cambia.
Te quiero.... pero, pero, pero... siempre un pero.
¿Hay que correr el riesgo?
No tengo miedo por mi, si no por ti.


Ya no quiero más puntos suspensivos en nuestra historia.
Te quiero, pero tu más y ese es el problema, tu querer se desborda, de eso no puede vivir una pareja, de eso no se trata, es una felicidad falsa, aunque sea los los mejores segundos. Hay energía pero es negativa.
Me gusta meter tus ojos en mis cuencas y verme, lo amo, lo deseo, pero te entrego unos ojos gastados, llenos de sangre, te dejo ciego, perdón ya no más.
Quiero tu sonrisa, no ver mi nombre entre tus dientes.


 Amo como me proyectas, como me tocas, solo que no me gusta como soy cuando estoy a tu lado, me vuelvo un ser despreciable, egoísta y mundano. No serás un fantasma, ya comienzas a morir, no quiero más culpas.


No soy tu persona.

jueves, 11 de noviembre de 2010

...pareja

Ya no hay uñas que pueda comer hay suficiente esmalte entre mis dientes, ¡No te quites la playera! despertaras a mi contra parte, la que no se niega a sentir.


Estas sentando en la sala, yo en un pilar alado del reloj que no dejaba que pensara, me recordaba como poco  a poco la vida se consumía.


La ventana abierta hacia revolotear un vestido colgado en el perchero, lo veía bailar juguetear con el espacio, escuche tu voz que me decía: Pontelo, pero no salgas del cuarto. Te sonreí y obedecí, sabes que te haría caso aun si me pidieras matar a alguien, comenzamos el juego, destruimos el departamento, las paredes eran demasiado delgadas el ruido de guerra traspasaba a los otros pisos, pronto los vecinos vinieron a quejarse, nunca les abrimos nos quedamos en el piso desnudos abrazados y viendo el techo.


Me pare a cerrar la ventana, hacia mucho frío estaba oscuro afuera y seguían tocando la puerta. Fui ala cocina, abrí el refrigerador y como sospechaba, solo había una rama de epazote viejo y leche pasada.
Sufriendo hambre, me senté en el sofá, te observe tirado en el piso escuche tu respiración, casi ronquido, tu espalda estaba arqueada,  tus vertebras sobresalían, de una mesa. Alado del sofá tome un cigarro, busque con que encenderlo al no encontrar regrese ala cocina y prendí la estufa ya no tenias gas, el silbido de la hornilla se fue haciendo cada vez mas tenue hasta casi desaparecer, regrese al sofá con el cigarro en la boca. Me pregunte que hacia contigo, no habías acabado la carrera y eras un soñador, yo era mas terrenal y hostil tus amigos me odiaban y mis amigas te llamaban hippie, si estábamos mas de 24 horas juntos comenzaban discusiones sin base alguna, eres borracho y te gusta la marihuana en cantidades industriales, bastante flojo y tu ritmo de vida tan relajado no coincidía con el ajetreado trabajo que llevaba cada día de la semana, excepto los miércoles, nuestro día.


Te despertaste, tus brazos buscaron la figura femenina, ansiosos de un abrazo, te levantaste y me buscaste con la mirada, te diste la vuelta y cuando tus ojos se posaron en mi una sonrisa honesta y enorme surgió, sentí escalofríos, te sentaste en el piso, nos observamos largo rato, comenzaste a reír, y entre esa risa te levantaste fuiste por tu  saco de pana café, chiflaste acto seguido unos cerillos golpeaban mi cuerpo, cayendo en mis piernas, te acercaste, me besaste la frente y susurraste un te amo que fluyo por todo mi cuerpo, llenándome de energía, por fin supe por que estaba a tu lado.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Tuve una pesadilla.

 Tenías aprisionadas con ambas manos  las medias  sujetas a mis muslos. Era un cuarto, que lo pensaba oscuro, su baja temperatura contrastaba con el calor de nuestros cuerpos, los dos en un principio de negro sobre sabanas blancas, después carne sobre perla. Mi cuerpo te necesitaba, nunca vi tu rostro, no importa, ya me aprendí tus gestos, mis piernas con nuevas texturas abiertas, abrazándote fuerte, empujándote. Sentía tu piel blanca, dura, joven; tus piernas temblaban y tu torso intenta el ángulo adecuado para empezar la faena.
No hay sonido alguno, al menos no en mi recuerdo, es una escena muda con calibrados sentidos que me  describían sin tener que estar allí, me llenaba de la mezcla de aromas a cigarrillo, sudor y calentura que tu piel expedía; Tener el sabor de tu boca, de tu lenga un sabor a alcohol, lujuria, que se junta con mi saliva, observar como tus manos tocan repetidamente mi entrepierna y como las mías con impotencia estaban impedidas por el temor de no saber que hacer, no soy primeriza pero el tenerte tan cerca, el saber que mis lentes son empañados por  tu aliento, eriza mis vellos.
No había nadie más que nosotros, rodeados por una red humosa de las pasiones que se apoderaban  hasta consumirnos, sabía el contexto del sueño, que día era, el por que de mi vestimenta; de la falda que  durante la noche intentaste a toda costa levantar, la camisa que mostraba un pecho en el que aun rebotaban viejos gritos de amantes enterrados.
Tus movimientos que me hundían mas a la cama, el ver tus dientes ante un rugido en silencio, tus venas brotar… al cerrar los ojos para poder dar el último aliento  mientras distingo el tronar de las medias hace que me despierte asustada ¿Por qué? La confusión entra en mi, me taclea, me atraviesa, ya no se si esto fue un maravilloso sueño o el inicio del infierno.

jueves, 21 de octubre de 2010

Un fragmento más =D

Entre al cuarto, vi sus hermosos botines rojos su escaso tacón me llamaba a quitárselos pero la piel blanca ala que estaban unidos daba un contraste tan grandioso que solo pude quedar al frente, atónito con esa bella lujuria.
Caminando hacia mi, quito el trance de mi mente los lucia tan bien, el cuero pegado a sus caderas acentuaba mis deseos; no pude mas que aventarla ala cama, arrancarle la ropa, rasguñar y lamer cada parte gimió, no se si de dolor pero ¿Importa? Entre sus piernas vi madejas de hilo negro abajo, la gloría.



Opinen, voy bien... les gusto o nel? quieren más?