Las pedas son cada vez más caras y las crudas largas,
la gente se vuelve aburrida, las miradas lujuriosas ya no tienen efecto.
Los cigarrillos son ceniza, su humo quema los ojos.
Notas musicales monótonas, mis tímpanos se secaron.
Poca locura, más conciencia, falsedad, desinterés.
Murmullos, lenguas en "V", piel escamosa.
¿Cambio? que va, esto es lo mismo,
Solo que mucho, mucho más retorcido.
Una película porno pero con poco presupuesto.
Sabanas mullidas, siempre vacías.
Cuerpos juntos, solo que fríos.
La soledad pesa, el tiempo llega.
Shhhhh.
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domingo, 23 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
Miedo, yo no puedo.
Odio sentir tu amor, me mueve, me cambia.
Te quiero.... pero, pero, pero... siempre un pero.
¿Hay que correr el riesgo?
No tengo miedo por mi, si no por ti.
Ya no quiero más puntos suspensivos en nuestra historia.
Te quiero, pero tu más y ese es el problema, tu querer se desborda, de eso no puede vivir una pareja, de eso no se trata, es una felicidad falsa, aunque sea los los mejores segundos. Hay energía pero es negativa.
Me gusta meter tus ojos en mis cuencas y verme, lo amo, lo deseo, pero te entrego unos ojos gastados, llenos de sangre, te dejo ciego, perdón ya no más.
Quiero tu sonrisa, no ver mi nombre entre tus dientes.
Amo como me proyectas, como me tocas, solo que no me gusta como soy cuando estoy a tu lado, me vuelvo un ser despreciable, egoísta y mundano. No serás un fantasma, ya comienzas a morir, no quiero más culpas.
No soy tu persona.
Te quiero.... pero, pero, pero... siempre un pero.
¿Hay que correr el riesgo?
No tengo miedo por mi, si no por ti.
Ya no quiero más puntos suspensivos en nuestra historia.
Te quiero, pero tu más y ese es el problema, tu querer se desborda, de eso no puede vivir una pareja, de eso no se trata, es una felicidad falsa, aunque sea los los mejores segundos. Hay energía pero es negativa.
Me gusta meter tus ojos en mis cuencas y verme, lo amo, lo deseo, pero te entrego unos ojos gastados, llenos de sangre, te dejo ciego, perdón ya no más.
Quiero tu sonrisa, no ver mi nombre entre tus dientes.
Amo como me proyectas, como me tocas, solo que no me gusta como soy cuando estoy a tu lado, me vuelvo un ser despreciable, egoísta y mundano. No serás un fantasma, ya comienzas a morir, no quiero más culpas.
No soy tu persona.
domingo, 8 de mayo de 2011
Funesto.
De nuevo estoy contra la pared.
De nuevo me encuentro en un rincón oscuro, castigada por mi propia torpeza, ciega y vacía.
Por momentos ingenua, por momentos rapaz, persiguiendo un cuerpo difuso, lejos, siempre lejos parece que no se mueve pero si me detengo, dejare de verlo.
Intento tras intento, de mi boca no salen palabras, solo sonidos guturales agonizantes, espaciados y secos.
Me se como una olla exprés, ignorante a lo que hay dentro, ajena, negando el calor que me consume lentamente. De vez en cuando el calor deja de ser fluido pesado y espeso, se transforma en vapor que se va expandiendo constante hasta chocar con las paredes y empujar los bordes, no respeta sellos que aveces llamo negación, otras distracción y algunas más, derrota.
Cuando logra salir, siempre es de manera abrupta y violenta, mi cuerpo se convierte en un lugar húmedo y caliente, cada poro dispara verdades, mi boca se humedece con el poder de expresar cada sentimiento atreves de un nuevo vocabulario sin aprender pero ya sabiéndolo utilizar para sentimiento conocido aquellos tan temidos alojados entre mis piernas y otros orificios y esquinas deseosos. La realidad pesada deshase mi ropa y mi piel hasta quedar expuesta por algunos instantes. Pero antes de poder sentir la razón entre mis ardores corpóreos, las paredes comienzan a reconstruirse, algo más gruesas, los vapores desaparecen y la temperatura baja hasta el punto donde lastima percibir la calidez ajena.
Ya reconstruida, fría, "fuerte" con vendas en los ojos con música ensordecedora entre mis oídos, la boca se obstrae, casi para desaparecer en espera de una nueva gota de cordura.
Sostengo una mirada dura en el horizonte familiar pero con tintes diferentes, cada vez más opacos, alguien a los lejos corre hacia mi, tiempo de iniciar la marcha.
De nuevo me encuentro en un rincón oscuro, castigada por mi propia torpeza, ciega y vacía.
Por momentos ingenua, por momentos rapaz, persiguiendo un cuerpo difuso, lejos, siempre lejos parece que no se mueve pero si me detengo, dejare de verlo.
Intento tras intento, de mi boca no salen palabras, solo sonidos guturales agonizantes, espaciados y secos.
Me se como una olla exprés, ignorante a lo que hay dentro, ajena, negando el calor que me consume lentamente. De vez en cuando el calor deja de ser fluido pesado y espeso, se transforma en vapor que se va expandiendo constante hasta chocar con las paredes y empujar los bordes, no respeta sellos que aveces llamo negación, otras distracción y algunas más, derrota.
Cuando logra salir, siempre es de manera abrupta y violenta, mi cuerpo se convierte en un lugar húmedo y caliente, cada poro dispara verdades, mi boca se humedece con el poder de expresar cada sentimiento atreves de un nuevo vocabulario sin aprender pero ya sabiéndolo utilizar para sentimiento conocido aquellos tan temidos alojados entre mis piernas y otros orificios y esquinas deseosos. La realidad pesada deshase mi ropa y mi piel hasta quedar expuesta por algunos instantes. Pero antes de poder sentir la razón entre mis ardores corpóreos, las paredes comienzan a reconstruirse, algo más gruesas, los vapores desaparecen y la temperatura baja hasta el punto donde lastima percibir la calidez ajena.
Ya reconstruida, fría, "fuerte" con vendas en los ojos con música ensordecedora entre mis oídos, la boca se obstrae, casi para desaparecer en espera de una nueva gota de cordura.
Sostengo una mirada dura en el horizonte familiar pero con tintes diferentes, cada vez más opacos, alguien a los lejos corre hacia mi, tiempo de iniciar la marcha.
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